Autor: Sue Grafton.
Entre las ocupaciones de Kinsey Millhone se cuenta su colaboración ocasional con La Fidelidad. Se cuenta o se contaba, porque la empresa, que ha sufrido una racha de malos resultados, ha contratado a un auditor que atiende por el curioso nombre de Gordon Titus para reorganizar su estructura. Y, aunque Kinsey no es más que una colaboradora independiente, tiene muchos números para que los resultados de la compañia mejoren… a costa de su sueldo.
La llegada de Titus se produce poco despúes de que aparezca el cadaver de Parnell Perkins, uno de los agentes de reclamaciones con los que más a gusto trabajaba Kinsey. La rabia que le provoca el desinterés de la policia se une a la necesidad de Kinsey de demostrar su valía ante Titus. Así que decide investigar a fondo una de las reclamaciones que habia pasado por las manos de Perkins. Como una madeja que se enreda cuanto más se estira del hilo, Kinsey se ve envuelta en una enmarañada red de de relaciones en la que no sólo aparece el difunto Perkins, sino también un peligroso maniaco decidido a no dejar titere con cabeza.
Portada y solapa interior.


















