Autor: Alberto Vázquez-Figueroa.
La infancia de Merche Sánchez fue de las que dejan una huella indeleble; la muerte de su padre siendo muy niña sumió a su familia -ella, su madre y sus tres hermanos- en la más negra de de las miserias. Sin embargo, su vida pareció rehacerse cuando su madre se unió a Sebastian, un hombre bueno y generoso que llenó de alegría y ternura cinco inolvidables años. Pero en un recodo absurdo del destino, un coche bomba dirigido contra un camión militar le arrebato a Sebastián, y, con él, el breve paréntesis de felicidad que habia disfrutado. Desde aquel día, la venganza será la única razón de la existencia de Merche.
Calculadora y resuelta, se servirá de cualquier medío -incluido el crimen- para llevar a cabo su venganza. Se relaciona primero con un grupúsculo de aprendices del terror que le introducen en el escabroso mundo de las bandas armadas. De la mano de un terrorista turco huirá a Africa; conocerá despues los entresijos del narcotrafico en Colombia y Ecuador. Fríamente, sin prisa, irá rastreando la pista de los responsables de aquel fatídico coche bomba por Venezuela y el sur de Francia, y no le asaltará la mas mínima duda cuando llegue la hora del desquite, aunque ello implique volar una gasolinera en pleno centro de Madrid. Un acto criminal que, ironicamente, tal vez signifique la mayor demostración de amor de toda su vida.
Con su reconocido dominio de los resortes de la novela que mantienen al lector clavado hasta la última página, Vázquez-Figueroa ha construido una trepidante y bien documentada historia que visita las catacumbas del terrorismo político.
Portada y solapa interior.


















